Año 2342
-Baje la vista y allí estaban mis pies, solo vi fango, tierra de color amarillento hacia pesar mis botas. La ruda espada descansaba en mi mano. No oía nada, solo me enfocaba en las largas filas de hombres, que se erguían formados, en la cordillera del frente. Me tocaron suavemente por detrás, gire la cabeza y aparte mi largo pelo para poder mirar de reojo. Recordé fugazmente: era la señal. Realice un esfuerzo y posicioné mi enorme escudo para cubrir mi cuerpo.
-Mi piel comenzó a segregar sudor maloliente. El suelo temblaba y el polvo se levantaba para ser arrastrado por el viento. Miles de soldados enemigos armados, se abalanzaron contra nuestras filas. El llanto desolado del hombre de al lado destupió mis oídos por un instante.
-Me estire ligeramente hacia delante y observe los rostros de mis compañeros de armas, que se perdían a lo lejos. Sentí un pequeño empujón, mis pies dudaron; un empujón más fuerte acompañado de gritos me lanzaron a la carrera. Aumente mi velocidad, estaba en la primera línea de batalla y si quedaba rezagado quedaría aplastado por las botas de mis propios amigos. El choque con el enemigo fue estruendoso, los escudos se rajaron y la sangre pinto el paisaje.
-Picas, bayonetas, espadas, hachas, lanzas y tubos afilados eran blandidos de un lado a otro, destrozando la carne y penetrando los órganos. Los muertos aglomerados de ambos bandos, yacían en todos lados.
-Por momentos perdía la audición, los chillidos y gritos de dolor iba y venían a mi mente nublando mi juicio, pero mi espada asestaba mortales heridas. Aquello no tenia fin, apretaba la mandíbula e intentaba ir hacia delante. Durante más de una hora el infierno se impuso en la Tierra.
-Rayos de sol penetraron las nubes de polvo e iluminaron mi cara; mis pies me traicionaron y quede arrodillado. La sangre brillaba, algunas armas suspendidas en la tierra reflejaban la luz. Deje caer el pesado escudo y me levante, nadie posaba parado. Algunos amigos se retorcían heridos de muerte en el suelo. Lancé, lleno de furia, la espada a lo lejos y anduve durante días en solitario.
-Señor rey, así ganamos la batalla, la única fuente de agua potable en el continente, permanece en nuestro poder.
-Mi piel comenzó a segregar sudor maloliente. El suelo temblaba y el polvo se levantaba para ser arrastrado por el viento. Miles de soldados enemigos armados, se abalanzaron contra nuestras filas. El llanto desolado del hombre de al lado destupió mis oídos por un instante.
-Me estire ligeramente hacia delante y observe los rostros de mis compañeros de armas, que se perdían a lo lejos. Sentí un pequeño empujón, mis pies dudaron; un empujón más fuerte acompañado de gritos me lanzaron a la carrera. Aumente mi velocidad, estaba en la primera línea de batalla y si quedaba rezagado quedaría aplastado por las botas de mis propios amigos. El choque con el enemigo fue estruendoso, los escudos se rajaron y la sangre pinto el paisaje.
-Picas, bayonetas, espadas, hachas, lanzas y tubos afilados eran blandidos de un lado a otro, destrozando la carne y penetrando los órganos. Los muertos aglomerados de ambos bandos, yacían en todos lados.
-Por momentos perdía la audición, los chillidos y gritos de dolor iba y venían a mi mente nublando mi juicio, pero mi espada asestaba mortales heridas. Aquello no tenia fin, apretaba la mandíbula e intentaba ir hacia delante. Durante más de una hora el infierno se impuso en la Tierra.
-Rayos de sol penetraron las nubes de polvo e iluminaron mi cara; mis pies me traicionaron y quede arrodillado. La sangre brillaba, algunas armas suspendidas en la tierra reflejaban la luz. Deje caer el pesado escudo y me levante, nadie posaba parado. Algunos amigos se retorcían heridos de muerte en el suelo. Lancé, lleno de furia, la espada a lo lejos y anduve durante días en solitario.
-Señor rey, así ganamos la batalla, la única fuente de agua potable en el continente, permanece en nuestro poder.
400



Cargando comentarios...