El opresor de mi cuerpo desnudo, una aberración para los ojos que ven obscenidad donde hay belleza.


Lagrimas de generaciones internamente se lamentan por las creencias segadas de sangre.


Somos uno y me desgarras el espíritu con látigos por sentir mi murmullo. Orgullos detrás de lino y seda cubiertos de vergüenza y crueldad.


Mi ilusión como ceniza de esfuerzo caído ha volado a través del mar hasta tierra de libertad.


Y tocando corazones con mis pensamientos voy olvidando la opresión, la repulsión de este veneno que me apedreo y me sorprendió durmiendo.


Palabras de hierro que perforan conciencias, con paladar de espinas y mi perfume de mirra.


Y volare lejos de este entierro, de sus voces y su ver y me encontrare sonriendo porque abrí los puentes del creer.... 
 
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