Ahí van/ el sarrapastroso y la sarrapastrosa/
andan como expulsados de Dios y de la vida/
no tienen vestido, tampoco un techo fuerte/
y sin embargo/ se aman mientras el mundo graniza/
y los mundanos se llenan de agonía/
Tienen las manos blancas de tanto abrazar la niebla
y las bocas amarillas por compartir sus colmenas.
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