ACTITUD ANTE LA VIDA Y LA MUERTE
El ya fallecido escritor, José Saramago, una vez antes de morir dijo lo siguiente: « Estar sentado frente al mar. Pensar que ya no quedan muchos años de vida. Comprender que la felicidad es apenas una cuestión personal, que el mundo, ese, no será feliz nunca. Recordar lo que se hizo y parecer tan poco. Decir: « Si tuviese más tiempo...», y encoger los hombros con ironía porque son palabras insensatas. Mirar la piedra volcánica que está en mitad del jardín, bruta, aspera y negra y pensar que es un buen sitio para no pensar en nada más. Debajo de ella, claro ».
La interpretación que hago de estas expresiones y sentimientos de Saramago, es la de un hombre que aunque sabe que pronto va a morir, riñe y se queja por la brevedad de la vida y por lo mucho que aún le queda por hacer, pero que sin embargo, entiende también que nada puede hacer para evitar la muerte, y que por lo tanto, no tiene otro remedio que aceptarla, aún en contra de su voluntad y deseo, y aún cuando él quiere seguir viviendo. Lo que curiosamente contrasta con la actitud que otro gran escritor y poeta, Jorge Luis Borges tuvo ante la vida y la muerte, cuando en uno de sus libros dijo: « Tenemos muchos anhelos, entre ellos el de la vida, el ser para siempre, pero también el de cesar, además del temor y su reverso: la esperanza. Toda esas cosas pueden cumplirse sin inmortalidad personal, no precisamos de ella. Yo personalmente, no la deseo y la temo; para mi sería espantoso pensar que voy a seguir siendo Borges. Estoy harto de mi mismo, de mi nombre y de mi fama y quiero librarme de todo eso ».
Por otro lado, esa actitud trágica y pesimista de la vida y la muerte que tuvo en ese momento Saramago también contrasta, en mi humilde opinión, con la actitud que todos los demás seres humanos deberíamos tener ante la vida y la muerte. Ya que de antemanos todos sabemos que algún dia vamos a morir, y que por lo tanto, en vez de quejarnos y lamentarnos por lo corta que es nuestra vida o por lo mucho o poco que podamos hacer o no hacer cuando vivimos, o en vez de preocuparnos por la muerte, deberíamos estar siempre agradecidos por el solo hecho de haber tenido la oportunidad de haber vivido, sin importar lo bueno, lo malo, lo mucho o lo poco que la vida nos haya dado u ofrecido. Pero además, porque deberíamos agradecer que durante el tiempo que vivimos, tenemos familias, esposas y esposos, hijos e hijas, y una maravillosa y linda naturaleza que Dios nos ha regalado para que la podamos todos disfrutar si nos lo proponemos, y por todas las memorias y recuerdos que dejamos atras y en los demás cuando fallecemos.
Por lo tanto, cuando nos llegue la hora de la muerte o cuando sintamos que vamos a morir pronto, todos deberíamos estar preparados espiritual, mental, emocional y psicológicamente para enfrentar la muerte con dignidad, coraje y valentía, porque como dijo alguien en un poema: « La tragedia de la vida no es la muerte sino el dejar de vivir, soñar, amar, reir o dejar morir todos esos sentimientos y emociones lindas y positivas que llevamos dentro de nosotros mientras vivimos ».
La interpretación que hago de estas expresiones y sentimientos de Saramago, es la de un hombre que aunque sabe que pronto va a morir, riñe y se queja por la brevedad de la vida y por lo mucho que aún le queda por hacer, pero que sin embargo, entiende también que nada puede hacer para evitar la muerte, y que por lo tanto, no tiene otro remedio que aceptarla, aún en contra de su voluntad y deseo, y aún cuando él quiere seguir viviendo. Lo que curiosamente contrasta con la actitud que otro gran escritor y poeta, Jorge Luis Borges tuvo ante la vida y la muerte, cuando en uno de sus libros dijo: « Tenemos muchos anhelos, entre ellos el de la vida, el ser para siempre, pero también el de cesar, además del temor y su reverso: la esperanza. Toda esas cosas pueden cumplirse sin inmortalidad personal, no precisamos de ella. Yo personalmente, no la deseo y la temo; para mi sería espantoso pensar que voy a seguir siendo Borges. Estoy harto de mi mismo, de mi nombre y de mi fama y quiero librarme de todo eso ».
Por otro lado, esa actitud trágica y pesimista de la vida y la muerte que tuvo en ese momento Saramago también contrasta, en mi humilde opinión, con la actitud que todos los demás seres humanos deberíamos tener ante la vida y la muerte. Ya que de antemanos todos sabemos que algún dia vamos a morir, y que por lo tanto, en vez de quejarnos y lamentarnos por lo corta que es nuestra vida o por lo mucho o poco que podamos hacer o no hacer cuando vivimos, o en vez de preocuparnos por la muerte, deberíamos estar siempre agradecidos por el solo hecho de haber tenido la oportunidad de haber vivido, sin importar lo bueno, lo malo, lo mucho o lo poco que la vida nos haya dado u ofrecido. Pero además, porque deberíamos agradecer que durante el tiempo que vivimos, tenemos familias, esposas y esposos, hijos e hijas, y una maravillosa y linda naturaleza que Dios nos ha regalado para que la podamos todos disfrutar si nos lo proponemos, y por todas las memorias y recuerdos que dejamos atras y en los demás cuando fallecemos.
Por lo tanto, cuando nos llegue la hora de la muerte o cuando sintamos que vamos a morir pronto, todos deberíamos estar preparados espiritual, mental, emocional y psicológicamente para enfrentar la muerte con dignidad, coraje y valentía, porque como dijo alguien en un poema: « La tragedia de la vida no es la muerte sino el dejar de vivir, soñar, amar, reir o dejar morir todos esos sentimientos y emociones lindas y positivas que llevamos dentro de nosotros mientras vivimos ».
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