PERRITOS AMIGOS
P itufo es un cachorrito
E ntretenido y juguetón
R iendo su colita que mueve
R astrea como campeón.
I ngeniosa es su mirada
T ravieso que despierta atención
O casiona problemas diversos
S iempre conquista tu amor
A tento a tus ladridos
M ueves cualquier corazón
I nteligente en tus reacciones
G racias te ganas, bribón
O rgullo de ser tu amigo
S impático, eres un sol.
E sta verdad es muy simple
N adie debe olvidarla
E staría realmente perdido sin no la defendiera
L as feas páginas de la historia volverían a escribirse, otra vez
F araones y Emperadores, asesinos y estafadores
O scurecieron su mensaje y nunca pudieron comprenderlo.
N ubes negras, cargadas de ignominia azotan en sus días
D udar hacen a los vivos de la vigencia y jerarquía de este don.
O las de terror que las aguas contaminan.
S e enciende una llama libertaria, frágil
O scilante al viento cual bandera
M aravilla el canto de su tierna proclama
O mbligo de espacio propio, conexión a tierra
S alud a la presencia de una mesa compartida
I nteligencia que te afanas generosa
G estando un cotidiano iluminado
U niverso renovando sus estrellas
A las desplegadas desde el centro de la esperanza
L as albricias de un gozo inefable
E s el día en que los niños danzan
S entimiento del vino en medio de la fiesta.
C ayendo como lija en la madera
R asgando supeficies en la bruma
I nhóspita morada en el oido
T erreno de la voz inexplorada
I nsisten en huir de tus palabras
C omo si venenos ellas contuvieran
A ncladas actitudes te relegan
S abiendo que a verdades das salida.
MAMÁ
M i madre, mujer de alma hermosa
I nquieta, peregrina de su propio corazón
M e trajo a este mundo
A ntes de mi, otros tres hermanos
M amá grande, después me diste seis hermanos más.
A todos tus hijos aún nos convocas, linda mamá.
E res como una cascada de aguas alegres
S alpicando rocío en el silveste bosque
L os años pasan y tu vida canta
I nclinas tu cuerpo ya cansado
N avegando en las aguas de larga y fecunda vida
D e tantas jornadas tú presente, atenta
A nimando esta gran familia que te quiere tanto.
B ailando sobre las ruinas
I ndefensos van unos niños
B rindaban gran desconcierto
L os brazos pintados
I nvocando la lluvia
O ra corriendo a saltos
T ronando en gritos
E rráticas palabras deslizan
C ubriendo el silencio con piedras
A sombran sus actos
P ondré atención a los libros
E n esta hora tan negra
R ompiendo sus tapas y páginas
D urmiento sobre las cáscaras
I rrita la nula conciencia
D e esta oscura presencia
¡A quienes quisiera ver leyendo!
MAMÁ
M i madre, mujer de alma hermosa
I nquieta peregrina de su propio corazón
M e trajo a este mundo
A ntes de mi, otros tres hermanos
M amá grande, después me diste seis hermanos más.
A todos tus hijos aún nos convocas, linda mamá.
E res como una cascada de aguas alegres
S alpicando rocío en el silveste bosque
L os años pasan y tu vida canta
I nclinas tu cuerpo ya cansado
N avegando en las aguas de larga y fecunda vida
D e tantas jornadas tú presente, atenta
A nimando esta gran familia que te quiere tanto.
H ay siempre consuelos esperados
A la expectativa de quienes sufren
Z aheridos, arrastrados, casi a su pesar
L as indecisiones roban el alma
O nerosas, resultan sus consecuencias.
P iénsalo bien,
O las de incertidumbre se pueden levantar
R ecelos subteráneos son malos consejeros.
T uya es la decisión
I ntrigas consumen la confianza.
A toda suspicacia, pon un flitro
H arás una buena y razonada opción
O bien, cometerás un acto precipitado
R ompe el círculo de una mirada rígida
A tento estoy para lo que quieras.
D onde el fuego crepita generoso
E xtiendo este llamado a tu conciencia
T e invoco en el centro de tu persona
I ngenuidad, tal vez, pero más que eso, convicción.
D e saber que amas la vida
E ntiendo que le aquejan penas y dolores
P ero eres muchísimo más que eso
E ncierras misterios que sólo saldrán a luz por el amor
N unca el mundo cambiará si no abres tu corazón
D ecide la justicia y la paz te acompañará
E ncuentrarás la verdad si estás hoy buscándola.
A ndando en las Altas Moradas
R afael nos saluda muy amable
C antando nos enseña a alabar
Á l Dios que en el principio nos amó
N aciendo también de María
G abriel a ella anunció
E legida entre las nujeres
L e dio tan alta misión
E lla asiente en todo su ser
S entirá na espada en el corazón.
BENDITO VERDOR DE MI PLANETA
V erdad sencilla y vital
E speranzadora
R iqueza muy fecunda
D iamantes de una paz tan plena
E n los bosques y praderas del planeta.
C on tu sola presencia
O rganizas un paisaje de ensueño
L os animales retozan
O ndulantes balo el viento
R umiante en las praderas.
P or tus cálidos tonos
R esplandece la mañana bajo el sol
E ntre las copas de los árboles
F lamea la esperanza en cada hojita
E res prodigio a mi vista
R incón de mis duendes amigos
I nsólita morada de toda fantasía
D urmientes entre hadas y elfos
O scurece y entras en mis sueños.
UNA SIMPLE OBSERVACIÓN
E s una simple observación.
S ólo lee con detenimiento.
C ómo tú digas las cosas a los demás
O casionarás en ellos reacciones diversas. Así podrás
G anarte amigos o grandes detractores.
E s cosa de sentido común.
L a sonoridad de cada palabras es importante,
A ntes de de soltar un juicio, las emociones te condicionan.
S aldrás reconfortado si logras empatía en lo que dices.
P ara toda circunstancias, ¿Por qué no hacer el esfuerzo?
A las ausencias, responder con el valor de estar presente,
L as sombras merecen la luz como el tratamiento natural
A las cortadas por el temor, necesitan reinventar la confianza
B ien es siempre el foco luminoso para buscar en común.
R espeto a la privacidad, por eso, háblale aparte.
A ntes de responder un insulto con otro, puedes respirar profundo,
S aldrán palabras de amor si las traes de lo profundo de tu alma.
A decuadas o no estas palabras, son para probarlas.
D entro de un tiempo las verás florecer.
E n tu decisión está aprender de estos momentos difíciles.
C urar las heridas valorando las palabras
U na simple observación, ¿La recordarás?
A hora que la tienes en tu sentimiento
D éjala echar raíces
A muchas personas ayudarás, y podrás ver
S entimientos nuevos en tu paisaje interno.
G iraban en el cielo
O scilantes en su volar disciplinado
T ranquilas, como siempre, esforzadas
A bejas de la esperanza.
D etrás de sus desvelos
E ntregan la vida entera.
M ensajeras de una promesa
I ncansables, la llevan dentro
E n cada una de sus andanzas
L as flores les dan sus gracias.
U na pequeña advertencia
N o más yo darles quisiera
V aya a la concurrencia
A todos con gran respeto
S i bien a los mas viejos
O rgullo de la experiencia
D e tanta alegría digo
E lijo yo la "prudencia"
V endrá para acompañarnos
I rradiando complacencia
N i tanto ni poco o nada
O sea, lo necesario.
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