Lumbre que evapora todo candor
como enciende toda la ternura
¡Divino placer sazonar con amor!:
El bocado que doma mi cordura.
 
Caricias con un aire inquisidor
siembran suavemente en tu figura
el capullo salvaje y seductor
que se abre paso a tu llanura.
 
Se aviva mi instinto cazador
mientras me aferro a tu cintura;
apreso tus respiros con usura
y no hay para tus besos más captor.
 
Y nace un incendio de tus besos,
se elevan las cenizas del candor
a condensar despacio mi universo,
que lleva de tus labios, el sabor.
 
¡Vivaz paso fugaz al paraíso!
Quisiera yo quedarme, ¡más no puedo!
Y aun entre las nubes, sin aviso:
Al lecho que nos llama, siempre cedo.
7790

Cargando comentarios...