Lo que nunca te dije fue que sí me enamoré de él, que me dolió haberlo perdido, que aún me hiere el saberme tan insignificante para él.
Lo que nunca te dije fue que ni siquiera noté cuando empezó todo, no tuve oportunidad de resistirme a quererlo porque nunca me di cuenta hasta que ya lo quería, todo fue tan rápido y espontáneo, se sintió tan natural, así como naturalmente estaba destinado al fracaso.
Lo que nunca te dije fue que nunca tuve mi cierre con él, que me quedé con tantas preguntas, que me dejó sin mediar palabra, que ni siquiera lo intentó, que ni por un segundo se detuvo a pensar en mí.
Lo que nunca te dije fue que tuve que reconstruirme, que a mí también me hiciste mucha falta pero el mantenerme lejos fue lo único que me mantuvo cuerda; que en el proceso ustedes se tuvieron el uno al otro, pero yo tuve que sanarme mucho más despacio.
Lo que nunca te dije fue que me odié por mucho, mucho tiempo; que no podía verte a la cara sin sentirme una desgraciada, que el hecho de que tú aun buscaras mi amistad me dolía más que nada, yo no podía ser tu amiga, no me había perdonado aún.
Lo que nunca le dije a él fue que era real, que yo sí lo quise, que estaba enamorada como una niña tonta, que no pensé en nada, que solo disfrutaba su compañía, que, a pesar de su tanta indiferencia, no le guardo ningún rencor.
Lo que les quiero decir a los dos es que hace algún tiempo logré perdonarme, que ya no me odio por lo que pasó, que verlos tener su final feliz me ayudó a sanar, que no soy tan ingenua como para pensar que todo volverá a ser como antes de que todo pasara, pero que tienen en mí a alguien que les desea lo mejor de la vida.
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