ZORRA MÍA
ZORRA MÍA
Como dice Aristóteles, y es verdad,
el mundo trabaja por dos cosas:
la primera para tener el sustento;
la otra cosa es para conseguir unión
con hembra placentera.
Libro del buen amor
Hagamos el amor, aquí y ahora,
no importa que camino prosigamos,
si a Roma o Jerusalén.
Eres mi puta preferida,
la que tiene hambre y sed de mí,
la que espera mi paga cuando da cobijo
a este falo enhiesto y enrojecido
por los efectos de una larga espera.
Ejerzamos en cualquier lugar:
bajo los carromatos de las praderas,
en tiendas abandonadas de alejados caseríos,
en suntuosas residencias,
o simplemente en la hierba,
ante la mirada cómplice del cielo.
Pero ejerzamos ahora, zorra mía,
cuando aún cae con fuerza
la lujuria del Sol sobre los pastos.
Como dice Aristóteles, y es verdad,
el mundo trabaja por dos cosas:
la primera para tener el sustento;
la otra cosa es para conseguir unión
con hembra placentera.
Libro del buen amor
Hagamos el amor, aquí y ahora,
no importa que camino prosigamos,
si a Roma o Jerusalén.
Eres mi puta preferida,
la que tiene hambre y sed de mí,
la que espera mi paga cuando da cobijo
a este falo enhiesto y enrojecido
por los efectos de una larga espera.
Ejerzamos en cualquier lugar:
bajo los carromatos de las praderas,
en tiendas abandonadas de alejados caseríos,
en suntuosas residencias,
o simplemente en la hierba,
ante la mirada cómplice del cielo.
Pero ejerzamos ahora, zorra mía,
cuando aún cae con fuerza
la lujuria del Sol sobre los pastos.
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