Ya no te anhelo
siempre pensé que mi felicidad seria tener conmigo a una persona, alguien que me entendiera, que me escuchara, que me apoyara, me soportara, que fuera ese ser especial y confidente que soñé tener, esa almohada con maravillosos brazos para abrazar en las noches, sin embargo, eso jamás llego, ese cuento de hadas que me había creado en mi mente fue falso.
Por mucho tiempo no entendía las razones por las cuales esperaba que eso se me cumpliera, talvez el abandono de mis padres, el olvido de la gente, la ausencia del amor y el afecto, quizás esas fueron las razones por las cuales termine a la espera de un complemento. Sin embargo, solo fue hasta que una noche mientras estaba en mi cama, disfrutaba de mi paz, mi silencio y mi tranquilidad. Había aprendido sin darme cuenta que la soledad es otro espacio que también se puede gozar, descubrí que mientras buscaba ese otro que me completara, había compartido mucho tiempo con mí mismo y eso me estableció tranquilidad y sosiego.
Ahora, ya no quiero compartir mi soledad, ya no quiero ver invadido mi espacio privado, gozo de la paz que me generan los gritos de tranquilidad que lanza mi cuerpo y mi alma.
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