Donde el veneno también se transformaba en sueño
Donde la calle esperaba a la lluvia y en ella los barquitos que fabricábamos con mi amigo en la Cordillera de Nahuelbuta
Donde los sueños sucedieron haciendo dedo en la carretera y arriba de la fogata en la playa del río Taboleo
En un acantilado feroz mirando las luces de Nacimiento
Serpenteadas a veces y rebeldes por las mañanas
Y fuimos un ángel vivo
Un poeta vinero
Una canción antigua
Un vaso medio vacío, medio ocioso
Una noticia de futbol
Una cajita de cristal anti balas
5830

Cargando comentarios...