Cuando el amanecer caduca antes de tiempo
salgo a pasear mis tristezas desgarradas
con asustados sueños paranoicos 
enredados en el pelo,
o en las volutas de un último cigarro

Sentada en cualquier parque
distraída, mirando las farolas 
como en el limbo
Apalabrada de placeres
que se absorben en el tú a tú…

Razón que roza el desvarío
y la palabra desencanto
en la penúltima brisa de un otoño reciclado.
Y ese deseo de vivir que hay en mí 
Al que me niego y contesto que no quiero…

No existen los atisbos 
que me insisten a trocar estas tristezas
en otras menos tristes…

He intentado muchas veces
quebrar estos espejos que me miran, 
me hipnotizan,
inquisitoriamente me juzgan ,
distorsionándome como a una de 
esas viejas de Donoso, 
en la casa de la Chimba…

Pero detrás de mi, yacen mil sombras 
y finaliza, todo lo que nos oculta el vacío
mientras en las luces desdibujan los cronopios
de Cortázar..

Doris Melo Mendoza.
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