Somos el cariño, el tiempo acorralado,
el sendero de amor de un emigrante,
un poema de versos pasajeros, 
una vida consumida en un instante.

Somos dos extraños que tocan el cielo
bajo el manto oscuro de la intimidad.
Deja estacionar este amor en vuelo,
dejame quedarme un momento más...

Porque en el olvido me quedan promesas
que no has pronunciado, que nunca dirás... 
Maldigo el destino de pasos cruzados,
maldigo a la vida por no poder más

Fuí un hábil desliz en tu juramento,
una bocanada de otra realidad.
En un mismo mundo y en otro universo,
contigo me basta, no he de querer más.

Déjame perderme con total certeza,
de que en cada esquina volvere a encontrar
tus ojos cansados, tu risa serena,
tu espacio jugando con mi eternidad..
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