Hoy reviso todas las cuentas
de un año que ya acaba,
hago balance de los logros
y de lo que el alma gana.
 
Ha sido un año extraño,
de esos que nunca cuadran,
un rosario de desengaños
y de caídos en batalla.
 
Veo mil sueños malheridos,
esperanzas amordazadas,
contaminados muchos ríos
y falseada la palabra.
 
Esa hambruna que no cesa,
miserias siempre ignoradas,
sedientos labios, tierra seca
y extensas selvas desoladas.
 
Veo aquello que nos duele,
la enfermedad que avanza,
esa luz que se te adhiere
y el amor que aquí derramas.
 
Un corazón que crece y cree,
una conciencia que no calla,
todo un derrumbe de paredes
y unos brazos que ya abrazan.
 
Y retando a esa muerte
y a la ignorancia que dispara,
veo un puñado de valientes
que se levantan con el alba.
 
G.S.A.
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