Llegué orgulloso a la casa de mi madre,
quería mostrarle un poema
dedicado a ella
traducido en albanés.
Postrada en su cama
se sentía culpable,
ya no podía hacer el quehacer,
siempre anduvo como una hormiguita.
Desde que murió mi padre
se subía a la escalera,
pintando los muros de la casa
en épocas navideñas,
no le pedía frías a nadie.
Desde hace dos años
sus rodillas ya no soportan su cuerpo,
siempre las tiene hinchadas.
Le pregunté,
si quería que se lo leyera,
me dijo con ojos de orgullo que si.
Con mi mejor pronunciación albenesa,
lo leí así:
Kush e thotë
se tani nuk fluturon
nëse krahët e diturisë vdesin
deri në fund të ekzistencës sonë.
Kush thotë
që zemra ime nuk rreh
nëse dua me të
dhe jo me kokë.
Kush thotë
që jam trup i tharë
nëse në pak vite do t’i jepja të ngrënë tokës
me hirin tim.
Kush thotë
që jam (preterito)?
nëse gjaku im tashmë do të rrjedhë
në venat e nipërve të mi.
Për këtë atij qesharakut
që e beson veten inteligjent
dhe flak tej pleqërinë
me injorancën e tij
i them
çdo çast duhet ta jetosh në plotësi
i qetë për të vdekur një çast...

Terminé de leerlo,
me comentó
que debería ser muy bonito,
pero que de esa chinguadera,
no había entendido nada,
pues se parecía a los idiomas
que habla mi hermano el pastor
cuando está haciendo una sanación. 
Me reí una vez más
de su nueva ocurrencia, 
le planteé si quería
se lo leyera en español.
Ella me contestó
era mejor.
Con una mejor pronunciación
lo leí así,
una vez, más sin el título:

Quién dice
que ya no vuelo
si las alas de la sabiduría se muere
hasta el final de nuestra existencia.
Quien dice
que mi corazón no palpita
si amo con él
y no con la cabeza.
Quien dice
que soy cuerpo marchito
si en pocos años le daré de comer a la tierra
con mis cenizas.
Quien dice
que soy pretérito
si todavía correrá mi sangre
en las venas de mis nietos.
Por eso al insensato
que se cree inteligente
e ignora los años
con su ignorancia
le digo
hay que vivir en plenitud cada momento
para morir tranquilo en un instante...

Terminé de leer el poema,
sin decir ninguna palabra,
mi mamá se llevó una toalla
a sus ojos
se secó sus lágrimas,
probablemente,
se hizo la pregunta
en qué había fallado
con la educación
de algunos de sus nietos
que crió,
pues nosotros, sus hijos,
siempre la respetamos
y seguimos respetando.
El título del poema se llama
“Asquerosa Vejez",
yo no creo
que ella lloró
por eso.
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