Un día me levanté sonriente,
sin cara lúgubre
sin tristes pensamientos.
Un día me levanté soleada,
el mar azotaba mi viento,
mi boca se entreabría
para enseñar mis dientes,
y tu amor, ya no estaba presente.
Un día me levanté alegre,
sin razón alguna, sin sueños de pesadumbre,
sin lágrimas que se acurrucaban
en esta tímida voz de alambre.
Un día me levanté y no estabas conmigo,
yo entendía mientras tú te alejabas
y mi corazón se recuperaba
para sacar el amargor de tu destino.
Un día me levanté emocionada
esta vez, con ganas de escuchar un canto,
el de la libertad, el de la vida,
y pude entender,
que tú no eras mi único manto.
Cargando comentarios...