Aquellas semillas desdichadas y desechadas,
las que el mismo jardinero había renunciado a plantar
Encontraron tierra fértil en el hueco de tu corazón,
abriéndome un mundo que para mi era de ficción.
 
Y aquello que era tan vital y tan obsoleto y olvidado, casi muerto
se vio ancorado en ti y resucitado por ti
En esa parte de tu corazon destinada y virgen para mi:
“¿quien soy para ti?”,- pregunte-
“eres el primero”, -contestaste-
 
Y de tu corazón, prefiero el lado izquierdo,
ese es mi lado, la frontera que tu no conocias.
En ese lado me gusta que duermas,
o finjas hacerlo mientras te abraso,
balanceándonos los 3 hasta la frontera del miedo,
pariendo frustración y saboreando el placer.
 
Ahora escucharte, es ver los jazmines
comerme el aroma que camina en la humedad de tus ojos
que moja mis oidos y que revive los recuerdos
y todo lo demas.
 
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