Tesoro
¿Para qué me buscabas?
¿O era yo quien te necesitaba?
Todo lo que predicabas,
un tesoro me sonaba.
Lo veía mientras por tus palabras
nuestro mundo imaginaba.
Me pregunto ahora, ¿de qué sirvieron tantas promesas?
¿Acaso decías lo que escuchar esperaba?
De ser así te digo, vida mía, te equivocabas.
Nunca dolieron más los silencios o incluso tus palabras
como duelen ahora cuando todo calla.
¿Por qué cambió tanto tu personalidad extraña,
que de tan extraña ser, aún más la amaba?
Ahora te veo y no te encuentro donde antes te admiraba.
¿Qué nube descorazonada te apartó de mi morada?
Ya no sirve secar mis penas en la almohada,
todas esas lágrimas ya fueron derramadas
y llorar hasta que de pena me deshaga,
es lo que evitar no puedo, al recordar que me amabas...
o si creí que lo hacías para sentirme animada,
fue la peor ilusión jamás creada.
Aquí donde aún descansa la persona añorada,
te guardo esperando cada mañana
que me ofrezcas por completo tu peqeña alma.
Entre mis fantasías escapo más dañada,
como si de drogas te hablara,
lo disfruto un momento hasta que vuelvo la espalda
y me encuentro con mi realidad destrozada.
Si tu claridad me llenara,
te pido certeza en lo que de mi hagas.
Decide pronto si me olvidas o me salvas,
si me quieres o no me amas,
si recuerdas mi nombre cuando te sorprende el alba,
si ya no piensas que mi presencia no te cansa,
si saber de mi realmente te alegrara,
si algún gran tesoro por mi cambiaras.
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