Auca del lejano horizonte salvaje y hostil,
Que se compromete día a día
Con el cumplimiento del deber de su vida,
A pesar de que su cuidado sea sutil.
 
Volando a la par del cielo, golpes fuertes,
Acarician el más áspero suelo americano,
Dejando en él, huellas invisibles de esperanza y pista.
Su celoces, tan prepotente y promiscua como,
Una fiera enardecida hace hasta que el más sabio
Se le complique la búsqueda en acecho
Para sus crías jóvenes y activas.
 
Palpitando cada paso, cada engaño;
Son objetos simples de su eficacia,
En terminación de su trampa,
Concebidos bajo colaboración de su pensamiento,
Por la proeza…
 
La vida de ellos es interactiva, divertida
Y casi siempre a la defensiva.
Con tan sólo ver a sus pichones,
Triunfando en el largo camino del mañana,
Poseída por la intriga,
Divinamente es un enigma,
Que sólo Dios cosechará y sabrá en toda su bondad.
Durante la vida de ellos en toda la eternidad.
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