Te quiero desde el primer día que te conocí
en tus quintas de Chajari
entre los naranjos,
tímido nuestro primer beso
y en tus labios ese sabor a cerezo.
Tu alma se fundió en la mía
hasta las aves sienten nuestra alegría
de mil rosas, de mil perfumes
en el aire se sentía.
Mientras tu papa con el mío conversaban
cien ángeles en tu suave cabello se posaban.
Presa de tus lujos estabas
hasta que yo te rescatara.
Tu padre con nadie te deja salir
mas estos poemas nadie te ha de prohibir
de alguien que te ama y nunca
te dejara de escribir

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