Sueño
Desde la lejanía, horizonte de ausencia
Dos almendras, tu ojos brillantes 
Me dan el camino a la esperanza 
De poder un día, de cerca mirarte.
 
Hay un remolino de utopías en tu mirada
Un valle carmesí en tus labios, encendido Bandido sería gustoso y animado
Para robarte un beso, prohibido.
 
Eres la doncella que me fascina y atrapa
 En el arcano de tu rostro sin males.
Iría remontando la Sierra para llegar a ti
Y beber de tus dulces manantiales.
 
Sueño dormido, suelo despierto
Que podrás abrir de tu alma un postigo 
Y llenes de flores el otoño
De este tu admirador y amigo.
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