Sueño
Y nos tocamos
Con la mirada
Con el respiro
Con las manos
Y los deseos
Dos horas de besos
de escuchar entre las capas del silencio
Tus gemidos eternos
bañar mis labios con el sudor que emanaba de aquel templo
Besarte la espalda como quién recorre el desierto
Besarte y besarte
Como rezándole a tu cuerpo.
Llorar después porque me despertaron del sueño.
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