El poder de aquellos ojos hacia mí,
esa alma queriendo salir a devorarme,
 esas ganas tan mías de entregarme.
Me aterran sus palabras mudas,
me aterran esas largas sendas de oscuridad,
me aterra querer ser suya con solo una mirada.
Se me pone la piel de gallina con su mirar,
me acelera y da paz en un momento...
¿Cómo puede ser esto posible?, tanto poder
debería ser negado.
¡Que me perdone Dios! por querer hacerle tanto,
que me perdonen todos por querer tenerlo,
que me perdonen, por irme con su mirada. 
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