De mis manos crecen ramas
que se exparcen con fuerza
delineando los contornos de mi sensualidad
mientras mi cuerpo se sostiene en las raíces
que van creciendo de a poco en mi interior
y se impregnan con la savia de mis emociones
que se extienden al ras de las ranuras
en un abrazo cósmico con la naturaleza
que acaricia mis cimientos
transgrediendo los límites de la peremnidad
y es en esa instancia
que me vuelvo inmortal
elevando mis extensiones
a ese punto en el infinito
adonde mi espíritu inquieto y volátil
abraza exultante los contornos sublimes
de mi horizonte transgresor.
 
E.B.
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