No sé lo que me pasa. En teoría debería de estar durmiendo. Llevo solo 3 horas de sueño y 6 o 7 entre 2 días. Debería estar preocupado por las cosas que no están saliendo bien en el trabajo, pero no dejo de pensar en ti y me preocupa. Me preocupa estar sintiéndome como en el colegio, me preocupa que esto que me esté pasando esté mal, pero no quiero parar. No quiero dejar de pensar en ti, en tus mejillas, en tu nariz respingona y perfecta, en tus pómulos tan perfectamente besables, en tus caderas, en tu todo. Sé que está mal, que socialmente está mal, pero no quiero parar. No pude parar desde que te conocí y, a estas alturas, sé que no podré.
Toda la tarde esperé, como un adolescente, un mensaje, así sea el más mínimo acto de que recordaras mi existencia. Y aunque ya lo dije, me aterra que realmente no haya madurado nada. Diez años desde que nos separamos y parece ser que sigo siendo un niño que espera la aprobación de una pequeña de ojos saltones y hermosos labios. Está mal, pero sería aún peor seguir viviendo sin saber qué decir.
 
Para - Sofia 
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