Que acompañas mis horas
mi no silencio.
 
Quién eres,
tan imaginaria y fantasmal?
 
Hospedan tus personajes
desde mi ventana,
la más cercana,
la más lejana.
 
Insólita de posas
en espejo y ensueños,
regalas la imagen
de ausente encuentro
 
Fugaz y autoritaria
estrechas tus lazos,
ambiciosos invisibles.
Jamás renuncias.
 
Indómita vagabunda,
envuelves las almas,
que abandonadas de afecto
al alba quedaron.
 
Sagaz precursora
de ilusiones quebradas,
juguetona deslizas
sensaciones no dadas.
 
Burlona revistes
las armaduras de perlas,
vanidosa trasciendes
mandatos sagrados.
 
Forastera pagana,
jamás te anuncias
en tu llegada.
 
Solemne alargas
caminos cruzados.
Verosímil sin tiempos,
negocias al trueque
de mis nostalgias.
 
Insensible te asocias
a desenlaces magros.
Novelera
te quedas pegada
a la piel de ancestros.
 
A lo lejos vislumbran
tangentes tus mantos,
se despliegan
sobre los huecos de la historia.
Te hundes en el silencio
y desapareces
para volver sensible.
Entonces devuelves
la imagen perdida,
seduces conforme
y pliegas mis manos
en el rezo antiguo.
Triunfante,
jamás abandonas
los lechos.
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