Sola
Sola
Hoy los poros de mi cuerpo no han querido respirar, se sienten solos, abandonados, casi muertos, hablan como si sus pasos ya no dirigieran sus vidas, exiliados por una falsa rutina preparada para olvidar.
Por qué el abanico de mis sueños no ha dejado respirar a la inconciencia sin atarla al corazón.
Como poder ver esa oscura y mágica isla en la que más de una vez soñé perdida, sin la menor intención de despertar, solo disfrutar, lamer y saborear de tu ser, tu color y tu olor.
Si tan solo mis manos cubrieran mis ojos y arrancaran mi memoria para no recordar, para sentirme vacía, abandonada, muerta.
Ya mi cuerpo ha dejado de sentir, mis labios se han cansado de gritar tu nombre y mi piel no reconoce tu humanidad tras la frialdad de esta noche de primavera.
Aún no he alcanzado la plenitud de poder cerrar los ojos para no verte, pero aún así estás, ahí mirándome sin preguntar ni cuestionar, solo tú y mis pupilas encendidas por el deseo de apretar ese pecho junto al mío, y en silencio escapar por los mares sureños, revoloteando entre ese olor a mar y hierva, si tan solo mis deseos inventaran noches completas de calor, de ardiente sexo, de seductoras caricias, sin imaginar que aquel camino por el que entre sueños te conduzco no terminará.
Pero aún sigo aquí, junto a los recuerdos, tus fotos, tus palabras y una noche estrellada que me alienta y me perfuma con el brillo de sus eternos ojos que guían una a una mis líneas.
Sola, igual que siempre, .............
Hoy los poros de mi cuerpo no han querido respirar, se sienten solos, abandonados, casi muertos, hablan como si sus pasos ya no dirigieran sus vidas, exiliados por una falsa rutina preparada para olvidar.
Por qué el abanico de mis sueños no ha dejado respirar a la inconciencia sin atarla al corazón.
Como poder ver esa oscura y mágica isla en la que más de una vez soñé perdida, sin la menor intención de despertar, solo disfrutar, lamer y saborear de tu ser, tu color y tu olor.
Si tan solo mis manos cubrieran mis ojos y arrancaran mi memoria para no recordar, para sentirme vacía, abandonada, muerta.
Ya mi cuerpo ha dejado de sentir, mis labios se han cansado de gritar tu nombre y mi piel no reconoce tu humanidad tras la frialdad de esta noche de primavera.
Aún no he alcanzado la plenitud de poder cerrar los ojos para no verte, pero aún así estás, ahí mirándome sin preguntar ni cuestionar, solo tú y mis pupilas encendidas por el deseo de apretar ese pecho junto al mío, y en silencio escapar por los mares sureños, revoloteando entre ese olor a mar y hierva, si tan solo mis deseos inventaran noches completas de calor, de ardiente sexo, de seductoras caricias, sin imaginar que aquel camino por el que entre sueños te conduzco no terminará.
Pero aún sigo aquí, junto a los recuerdos, tus fotos, tus palabras y una noche estrellada que me alienta y me perfuma con el brillo de sus eternos ojos que guían una a una mis líneas.
Sola, igual que siempre, .............
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