El lento mar de la tarde,
con el rumor de las olas
en las orillas del tiempo,
recibe el adiós del sol
que se despide nostálgico
entre los cárdenos colores del poniente.
 
Pero no importa, sol viajero,
porque volverás mañana
con los bellos reflejos de la aurora
para recordarme, fiel amigo,
que aún es vida
la vida que me queda.
                              E.G.M. 
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