Si un día de tantos en esta vida te veo venir de frente
solitaria y despacio,  esquiva y perdida entre la gente,
detener tus pasos haré lo insensato para lograrlo,
caer, tropezar, quizá perdido sin dirección a ti acuda.
 
Si un día de estos que me trae la vida con su pasar,
hallo tus huellas por las calles de esta enorme ciudad,
cual perro extraviado llevar su cuerpo hasta su alma,
haré sin importar, lo largo del camino hacia tu morada.
 
Si un día en que todo es posible mirar por tres minutos,
minutos interminables tus ojos claros quiero que suceda,
y no importar los mil kilometros que dure la travesía,
y los tropiezos y las heridas sin lamentarlo siempre callaré.
 
                                                                  Carlos Pino.
 
 
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