Lo único cierto
de tu breve vida
es que aún respiras.
 
Tienes el aire,
el sol, la noche,
tu corazón y sus latidos.
 
Sientes, luego existes;
y al existir caminas,
luego, no has muerto.
 
Si tienes una senda,
agua, pan y queso
y una ilusión, como alimentos,
 
solo te queda seguir adelante,
viviendo, sintiendo, amando,
dejando sonrisas y besos,
 
porque los que van contigo
necesitan tu entusiasmo
para soñar con tus sueños.

                         E.G.M. 
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