Surgiendo y resurgiendo en los peldaños de tu cuerpo,
llorando auroras,
consistentes lagrimas pecaminosas,
desenterrando tiempos olvidados.
Las suplicas ostentadas en la hermosura de esos ojos,
abatidos por el lapso que no es lapso,
sentenciados desde espacios ausentes.
Desfalleciendo en vigor,
acogida incitación 
en la colina de esos labios incestuosos
victima de lujurias desflorecidas.
 
 
 
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