Salomé💕
Salomé:
No sé cómo empezar esta carta sin que suene como un intento tardío de redención, pero aun así, necesito escribirte. No para pedirte que borres el pasado, sino para que lo mires conmigo, una última vez, con los ojos sinceros con los que alguna vez nos supimos mirar.
A veces me despierto con la sensación de que hay palabras que no terminé de decir y silencios que nunca supe llenar. Esta carta nace desde ese lugar: no el del arrepentimiento vacío, sino el del aprendizaje con cicatriz.
He cambiado. Y aunque eso no repara lo que pasó, quiero que sepas que los errores que cometí no pasaron en vano. Me costó reconocer cuánto daño puede causar uno cuando se mira solo a sí mismo. Hoy entiendo que el amor no es sólo lo que sentimos cuando estamos juntos, sino lo que elegimos hacer cuando estamos solos, lejos, distintos. Lo entendí tarde, lo sé… pero lo entendí.
No te escribo para pedirte que vuelvas, ni para que me absuelvas. Te escribo porque tu nombre sigue habitando mis reflexiones más humanas. Porque, aunque ya no estés, sigues siendo parte de lo que me enseñó a amar mejor, aunque fuera a través del dolor.
Si alguna vez miras atrás, o si en alguna esquina del tiempo esta carta te encuentra, quiero que sepas que espero que hayas encontrado paz. Y si en tu paz hay lugar para un recuerdo sin rencor, o incluso para una sonrisa suave cuando pienses en lo bueno… eso sería más que suficiente para mí.
Gracias, Salomé. Por lo vivido. Por lo sentido. Y también, aunque duela, por lo perdido.
Con respeto y verdad,
Héctor
No sé cómo empezar esta carta sin que suene como un intento tardío de redención, pero aun así, necesito escribirte. No para pedirte que borres el pasado, sino para que lo mires conmigo, una última vez, con los ojos sinceros con los que alguna vez nos supimos mirar.
A veces me despierto con la sensación de que hay palabras que no terminé de decir y silencios que nunca supe llenar. Esta carta nace desde ese lugar: no el del arrepentimiento vacío, sino el del aprendizaje con cicatriz.
He cambiado. Y aunque eso no repara lo que pasó, quiero que sepas que los errores que cometí no pasaron en vano. Me costó reconocer cuánto daño puede causar uno cuando se mira solo a sí mismo. Hoy entiendo que el amor no es sólo lo que sentimos cuando estamos juntos, sino lo que elegimos hacer cuando estamos solos, lejos, distintos. Lo entendí tarde, lo sé… pero lo entendí.
No te escribo para pedirte que vuelvas, ni para que me absuelvas. Te escribo porque tu nombre sigue habitando mis reflexiones más humanas. Porque, aunque ya no estés, sigues siendo parte de lo que me enseñó a amar mejor, aunque fuera a través del dolor.
Si alguna vez miras atrás, o si en alguna esquina del tiempo esta carta te encuentra, quiero que sepas que espero que hayas encontrado paz. Y si en tu paz hay lugar para un recuerdo sin rencor, o incluso para una sonrisa suave cuando pienses en lo bueno… eso sería más que suficiente para mí.
Gracias, Salomé. Por lo vivido. Por lo sentido. Y también, aunque duela, por lo perdido.
Con respeto y verdad,
Héctor
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