ROMANAS
"Siempre está la lujuria / donde quiera que tú estés, / adulterio y fornicación / constantemente deseas, / al instante quieres pecar / con cualquiera que veas, / para cumplir la lujuria, / al guiñar las oteas". Libro de buen amor.
 
"No quiero que los jóvenes,
hambrientos de lujuria,
molesten las esposas de otros hombres;
el sitio indicado para estos nuevos sátiros
debe ser el burdel".
 
No pensó el viejo Catón
(por esos absurdos de la vida)
que muchas de las señoras de esos hombres
tenían ya muy clara su opinión sobre los sátiros.
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