Relajo y seguridad
Recordé que ayer conciliaba el sueño, poniendo mi rostro sobre dos nubes, no se sentía frío, había un calor agradable que invitaba a viajar a esa cálida atmósfera familiar de antaño, invitaba a cerrar los ojos e ir por senderos de sueños profundos. Entre tanto, la mano suave de mi musa acariciaba parte de mi barba ¿tanto gustan unos pelos en mi rostro? Miro de reojo y veo su sonrisa, aquello fue la respuesta a mi pregunta.
470
Cargando comentarios...