Mirándome fijamente al espejo una mañana antes de salir al trabajo que tanto tiempo me quita para compartir con mi familia, me preguntaba una y otra otra vez cuanto tiempo podría mi cuerpo y todo mi subconsciente aguantar tanta carga que día a dia le exijo que lleve.
Y fue en ese mismo momento que me imagine una voz diciendome que mi cuerpo y todo mi yo podíamos con esa carga y muchas mas.  Reteniendo lagrimas en mis pupilas empece a recordar ese tiempo en el que realmente era feliz y no lo sabia (mi niñez). Y recordé también las veces que desee crecer para hacer cosas de adultos. y fue ahí en ese preciso instante que no pude sostener el llanto y llore como lo hace un bebe recien nacido y extreñe los abrazos de mi madre, abrazos que muchas veces cambie por los abrazos de personas que solamente querían verme caer. Y lamentandome de tanto dolor limpie mis lagrimas y Sonreí frente al espejo repitiéndome una y varias veces tu puedes. 
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