A mitad de una tarde de agosto, desechando sueños distantes, apareces tú.
Y pueden los cometas destruir todo lo que queda.
Y pueden llover estrellas y llevarse todo lo que puedan.
Pero aún si mi piel se pierde entre el mar de fuego y centellas, llevaré lo mejor: llevo tu cariño en mi corazón…
Un corazón marchito que al vagar perdido fue hallado hasta hacer con tu mundo colisión.
Fuiste mi vuelta de hoja, un dulce consuelo para las mil sombras.
Y aunque me inclino por lo complicado, hago de lo fácil un enredo y pierdo más de lo que gano, tú me das valor.
Porque tengo talento para pensar lo peor, para descubrir el aborrecimiento y el odio propio, encerrarme en la amargura del rechazo que espina mi marchito corazón,
Espero mil y una veces que des el último golpe a mi amor destrozado, que desistas del camino andado,
Solo para en mi mente contemplar el recuerdo de una sonrisa en una foto, apoyado en tus suaves modos que me traen de vuelta de la oscuridad,
Lo veo yo, es como una cámara lenta que me enseña cómo recoges los pedazos de mi interior.
Tú eres sin pedirlo, mi salvación.
Por eso de partir, ya que te he conocido, lo haría gustosa hoy.
Revuelves todo sin explicar, sin decir salvo lo que sientes y me cautivas más.
Soy una tormenta arrasadora que trae más problemas que soluciones a la hora y de una manera casi mágica me haces pensar que si quizá todo en mí es tormenta, tú eres el puerto seguro a la tranquilidad.
Lo que sigue de mi alma triste, de mi soledad, de las cosas que me hieren, los demonios y mi propia fragilidad.
Me salvas con tu fuerte cariño y desapareces la distancia.
Por eso, tú sin pedirlo eres mi salvación.
Secretamente eres mi héroe, y lo pienso con la tranquilidad de la niña que en el fondo aún soy y seré siempre, la que mira al cielo y aún ríe al ver mariposas al vuelo.
Oh, qué tan complicada soy en realidad.
Oh, qué tan rota estoy, no veo cómo te podría yo ayudar.
Si quererte tanto es malo, acepto el precio y puedo callarlo,
Ahora lo entiendo mejor…
Y pueden los cometas destruir todo lo que queda.
Y pueden llover estrellas y llevarse todo lo que puedan.
Pero aún si mi piel se pierde entre el mar de fuego y centellas, llevaré lo mejor: llevo tu cariño en mi corazón…
En el nuevo que construiste para mí, después de todo el dolor…
Y lo entiendo, aún si el tiempo llega a correr,
Los susurros se irán, la tormenta siempre volverá pero la expectativa no es tan mala,
Adoro cómo me haces sentir viva, como el verde de las hojas humedecidas, reuniendo todo y aún dejándome ser libre,
Amo tus palabras que me dicen “no te rindas, no estarás sola jamás” y aunque no te veo, se quedan en mí sin más.
Por todo esto, tú te ganaste mi amor,
Un amor limpio, uno que solo puede ver la luz, sin tristeza, uno que me reforma con su sola existencia, aún si vaga tardío, me embriaga lo suficiente para hacer de mí alguien mejor.
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