Quebranto
No quiero mas
que el calor de tu alma acariciando mis lagrimas,
evaporadas por el dolor,
silenciadas en gritos de desesperación.
No quiero mas
que tu intensa respiración rozando el surco de mis heridas,
desgarradas por recuerdos,
en el sarcasmo de mi frenética felicidad.
No quiero mas
que tenderme ante tus brazos
como una niña pequeña sin resguardo.
Sangrando?
Desangrando?
Quizá no queda mas
que algún retoño de una tarde otoñal,
en donde la tristeza consume cada espasmo de vida.
No quiero mas
que la incesante perdición de tu compañía;
deshacer el tiempo
en hebras desoladas.
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