Que no te retenga mi pena
Arrúllame en un último intento de salvataje
con ese sosiego
que nace de tu abrazo
de tu lenguaje sin objeciones
de tu piel permeable a mi tristeza
en días nublados o con luz
en cualquier lugar adonde habite mi pena
explayándome en un universo
en los que soy como esos nidos vacíos
en peligro de extinción.
Y allí estás tú pretendiendo sostener mi aflicción
al costo de naufragar en tu propia abnegación.
Cuánto puede mi fragilidad sostener tamaña ofrenda
cuando no puedo augurarte paraísos
y al alba arrebatarte
los instantes , las lunas y los besos.
"Como morir lentamente para que tu resucites".
E. B.
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