Cuando el sol abrió el cielo para iluminar tus ojos
creí que esa luz era tuya, 
que tú llenabas el vacío del cielo oscuro para estampar en él tu nombre
y de noche, con estrellas disimularlo para que buscandolo me divirtiera.
Pensé que tu tiempo era un regalo,
que la alegría que sentía a tu lado sería suficiente para ambos,
que podría llenar al mundo entero con nuestras voces riendo
y entre los árboles, como brisa soltar nuestros secretos.
Me tentaba creer que escuchaba tu voz
cuendo en realidad oía la mía a través de mi mente
diciendo frases que perfectas a mis sentimientos correspondían
y tras ellas el vacío de no tener tus palabras.
Te sentí cerca por primera vez,
conociendo un nuevo tú dentro de tus multiples gestos,
como un jardín repleto de distintas flores que me cautivaron
yo te vi de mil maneras y todas ellas me gustaron.
Pero tu soledad es más fuerte que mi compañía,
conmigo a tu lado la auscencia de todo te sigue invadiendo.
Deja una puerta abierta donde pueda reconstruir tu universo
y en él grabar el día que te trajo a mi comienzo. 
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