Solemne voz de coro infernal
son en tus labios los halagos.
Frías manos de rencor y de mal
acarician con cinismo mi rostro.
 
La ira secó la miel de mis labios,
pudrió la dulzura de cálida voz
y secuestró el brillo de mis ojos...
Renació el odio y la pasión de mis enojos.
 
Forjaste este semblante caído,
me transformaste en rocío perdido,
induciste mi alma al eterno vacío.
 
Y cuando esfumados veas
tus sueños y deseos,
sentirás que sin mi no estás completo.
Te verás hostigado en la soledad
y te darás cuenta de la verdad...
Recordarás a tu ya perdido trofeo.
 
¿Ves cómo tu vida interpreto?
Sepultaste en el averno mi sinceridad.
Vivirás ya sin calma, sin paz
y de humillación repleto
por tu jugada fugaz.
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