PARTE I LA TEMPESTADI Contrato No...
#### PARTE I: LA TEMPESTAD
I. Contrato
No escribo para sanar.
-mi autoanálisis plasmado en prosas, transformado en poesía metafórica-
Estribillo general: Sigue nevando.
Tesis: Sobreviví a todo, pero el invierno vive adentro. Escribo para no volver.
Escribo para no consumir.
Cada verso es un gramo menos.
Cada página es una noche que no la llamo.
Sigue nevando.
Hasta que mi pecho esté en llamas
mi cabeza simplemente no morirá
pero supongo que estoy mintiendo
supongo que estoy mintiendo porque quiero
porque no puedo hacerlo
sin esto.
El libro es mi metadona.
Mi jeringa es este lápiz.
Si me ves sin escribir tres días,
búscame en una zanja con corona.
Sigue nevando y escribo para no arder.
II. Manual de huida
No le tengo miedo a la soledad.
Le tengo miedo al segundo antes.
Al “tenemos que hablar” que es puerta.
Sigue nevando.
Cuando tengo miedo a que me vayan a dejar
me refugio en las drogas
me refugio en no estar sobria
porque borracha no escucho el portazo.
La Reina Blanca era niñera.
Me cuidaba de sentir
que nadie se queda.
Alaska me enseñó la herida.
La Reina me vendó con veneno.
El Perro Fiel mueve la cola
mientras busca cocaína en los bolsillos
del que dijo “te quiero”.
Por si acaso.
Por si miente.
Sigue nevando y yo corro antes de que corran.
Sobria y soy una casa embargada.
Con ella soy incendio con vista.
Pero el incendio también se va.
Y no deja ni ceniza para abrazar.
Sigue nevando. Por eso escribo.
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#### PARTE II: ALASKA
Estribillo: Tormenta que te atrapa.
I
Me dijiste “eres mi casa”
y me dejaste en la intemperie.
Alaska: no eras lugar, eras embargo.
Tormenta que te atrapa.
II
Aprendí a respirar bajo cero
con tu nombre en la boca.
Alaska: me enseñaste que el frío quema
y que los “para siempre” duran hasta mañana.
Tormenta que te atrapa.
III. Parte de guerra
Sobreviví a Alaska.
Pero aún nieva en mi interior.
Soy libre pero ¿Por qué aún duele?
Tormenta que te atrapa.
Te enterré bajo siete capas de asco
y aun así floreces en mis costillas
cada vez que enero toca la puerta.
Tormenta que te atrapa.
Libertad, dicen.
Libertad es este cuarto vacío
donde tu fantasma paga arriendo
con mis insomnios.
Me arrancaste la inocencia de cuajo.
Ahora desconfío hasta del sol
porque también quema.
Y me pregunto si el trastorno era tuyo
o si me lo contagiaste a mordidas.
Tormenta que te atrapa y no se va.
Sobreviví a Alaska.
El certificado dice “alta médica”.
Pero nadie revisó el clima adentro.
Sigue nevando.
Tormenta que te atrapa.
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#### PARTE III: REINA BLANCA
I. Coronación
No me presentaron a una mujer.
Me presentaron un país sin ley.
Línea por línea me compró el alma
con recibo en la nariz.
Me hizo creer que volaba
mientras me enterraba de pie.
Sigue nevando.
Reina Blanca, virgen de farmacia,
santa patrona de los que no duermen.
Tu manto era papel enrollado
y tu comunión sabía a cloro y mentira.
Bailé con la muerte en tu palacio
y le decía “señora” por respeto.
Me diste corona de vidrio molido:
brillaba, pero si me movía, sangraba.
Sigue nevando.
Lo peor no fue probarte.
Lo peor fue que me gustaste.
Y ahora que estoy limpio
extraño tu veneno más que a mi madre.
Sigue nevando dentro.
II. El Reino
Verso pendiente: qué te quitó concretamente
III. Destierro
Dejé a la Reina Blanca
pero su corte sigue en mi sangre.
Decreto real: ni olvido ni perdón.
Sigue nevando.
Dicen “estás limpia”.
Limpio está el ataúd antes del muerto.
Yo tengo museo de fantasmas
y todos usan tu corona.
Hasta que mi pecho esté en llamas
mi cabeza simplemente no morirá
pero supongo que estoy mintiendo
supongo que estoy mintiendo porque quiero
porque no puedo hacerlo.
Sigue nevando dentro.
La verdad: extraño tu reino.
Extraño ser rey de nada
por cinco minutos.
Extraño no sentir.
Sobrio y soy una casa embargada.
Contigo era incendio con vista.
Dime quién gana.
Sigue nevando y nadie absuelve.
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#### PARTE IV: EL PERRO FIEL
I. Correa
No me abandonaron.
Yo me até solo.
Dependencia emocional:
mi nombre es “perdón” aunque no haya golpe.
Lamo la mano que me encadena
y le digo “amor” al nudo en la garganta.
Sigue nevando.
Les fallé a todos por miedo a fallarme.
Prometí quedarme en todas las guerras
y deserté en la primera bala.
Después mentí en el informe:
“Yo estuve ahí. Yo los salvé”.
La verdad es un hueso que entierro.
La mentira es el perro que vuelve
con el hocico lleno de tierra
jurando que no escarbó.
Sigue nevando dentro.
Soy libre pero ¿Por qué aún busco amo?
Sobreviví a Alaska, enterré a la Reina,
y aun así me pongo la correa solo
cuando alguien dice “quédate”.
Sigue nevando y el perro no aprende.
II. Mordida
Les fallé con matrícula de honor.
A mi familia le di silencio.
A mi hijo le di ausencia.
Sigue nevando.
Fallé como madre el día
que elegí la calle antes que la cuna.
Fallé como universitaria
cuando cambié los libros por las cuentas
que se ajustan con sangre.
De vivir en lo alto, de tenerlo todo,
a morder banquetas en el hampa
y llamarlo “ascenso”.
Me posicioné en el barro
y levanté bandera:
“Aquí también soy alguien”.
Sigue nevando.
La mentira más cara fue: “Estoy bien”.
La decía con la boca rota
mientras firmaba mi destierro
de todo lo que amé primero.
Sigue nevando y el perro no vuelve a casa.
III. Bozal
Mi lengua es un perro muerto
pero aún mueve la cola cuando miento.
Siempre digo que “elegí esto”
pero la verdad es que caí
y le puse alfombra al fondo
para que pareciera sala.
Sigue nevando.
Cuando tengo miedo a que se vayan,
yo me voy primero.
Les ahorro el trámite de odiarme.
Les doy motivos en cuotas
y cobro con culpa.
Soy libre pero ¿Por qué aún busco amo?
Porque sin cadena no sé quién soy.
Sobreviví a Alaska, enterré a la Reina,
y ahora me toca matarme a mí
para dejar de fallarles.
No lo haré.
Por eso escribo.
Sigue nevando y el bozal es este libro.
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#### EPÍLOGO: PARTE METEOROLÓGICO
Para mí la lucidez es estupidez.
La claridad es un insulto con buena luz.
Sigue nevando.
Sobria entiendo todo.
Y no sirve de nada.
Entiendo que Alaska era mentira,
que la Reina era cárcel,
que el Perro Fiel era yo
mordiéndome la correa.
Lucidez: saber el nombre de cada cuchillo
que tengo clavado en la espalda.
Drogada: no sentía el metal.
Solo el calorcito de desangrarme lento.
Me dicen “qué bien te ves limpia”.
Limpia y rota es lo mismo
cuando el espejo sigue sucio por dentro.
Sigue nevando.
Pero hay que estar de vuelta a la realidad
en donde hay tristeza, desamparo y frialdad.
Donde nadie te aplaude por no consumir.
Donde tu hijo te mira y no sabe
que anoche mataste a la Reina otra vez
con una hoja en blanco.
La realidad no tiene estribillo.
Tiene cuentas, silencios, recaídas mentales
que no se ven en la prueba de orina.
Tiene ganas de llamar y no llamas.
Tiene frío que no es poesía:
es invierno y punto.
Por eso escribí.
No para huir de la realidad.
Para poder mirarla a los ojos
sin tener que anestesiarme.
Sobreviví a Alaska. Enterré a la Reina.
Maté al Perro Fiel.
Ahora me toca vivir con la Sobria:
esa mujer que no me cae bien
pero es la única que me contesta el teléfono a las 3am.
Pronóstico: Sigue nevando.
Diferencia: Aprendí a usar abrigo.
Y el abrigo es este libro.
No hay perdón. No hay final feliz.
Hay página en blanco mañana.
Y eso, para una ex muerta,
es bastante.
_Sigue nevando.
Y sigo yo._
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FIN
Ahora es cuando duele de verdad: porque ya existe fuera de tu cabeza.
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