PARATEXTOS                                                                         
Los empujamos hacia el abismo, y entonces volaron. G.Apollinaire.
  
Algunos no se atreven.
Otros, nacen casi sin sustento, o anclan, contraviniendo reglas, en la  arquitectura del latigazo.
A los más remisos hay que desenrollarlos, dualizar la paciencia a sus caprichos y a nuestra manía obsesa por lo perfectible.
Los hay truncos, amputados, humo en los dedos, inconexos, cráteres abiertos para lo que aún no es más que osadía del intento.
Agnósticos, o sencillos todos esperan la mano hábil que conduzca al Abismo...
Provocada la Memoria, despegados de nosotros sólo quedan las Palabras  para obrar el Milagro  y el Sustento.                     
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