Aquella sensación de todavía no entender el  porqué de un sinfín de cosas, y más aún, el hecho de que sea una problemática prácticamente imposible de resolver, tal vez algún día lo voy a lograr, siento que me falta un tanto, pues soy pequeña, pero si hay algo que creo ciegamente, es que existe un motivo para estar, todo a su tiempo y en su debido espacio podríamos decir, y que de alguna forma u otra, un ser misterioso desde los cielos me designó unas luces afirmadas en un candelabro, luces que cumplen la función de guiar mis no siempre confiables instintos y de levantarme cada vez que caigo o desisto en el intento de avanzar de resolver las dudas del mundo en el que vivo, con una que otra trivialidad. ¿Acaso tienen algún nombre específico?, ¿Cumplirán su función como se deben?, no lo se, la gente los llama padres, padres ya sea por motivos biológicos o por él corazón mismo, padres en lo existencial y en lo fundamental, en la felicidad, la tristeza, la fortuna, la desgracias.., seres imperfectos muchas veces, pero con una capacidad inmensa de amar y de tratar dar todo lo humanamente posible hasta que ya más no puedan, por amor. Amigos incondicionales, de esos que aceptan nuestras virtudes y carencias sin importar porqué,  personas que estarán siempre dispuestas a escucharnos, la primera puerta a la que podemos llegar teniendo fe en que si se va a abrir, el mejor refugio, los mejores educadores, padres que aunque sea casi imposible de creer, pueden amarnos más que a nadie en este mundo terrenal, con sus esmerados actos, capaces de reír, luchar y llorar con nosotros, padres en las buenas y en las malas. Bueno, creo que ya he descrito a estas grandes personas, y ahora que lo he hecho , me doy cuenta de lo valiosas que son, y que es deber mínimo el aprender a amarlos como ellos nos aman , hacerlos felices partiendo por querernos a nosotros mismos, y por sobre todo, en vida aprovecharlos. Eso son los padres, el regalo más cálido, más fiel, más hermoso y maravilloso del cual Dios ha podido dejar testimonio en la tierra, seres como ellos, no hay, gracias Dios, por hacerlos existir, gracias.
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