Otra vez.
Si al mirarme callas
no lo escondas
las palabras no pueden
ser cómplices discretas
de nuestro agobio.
Mejor solos
caminar distantes
volver a extrañarnos
al menos intentarlo
cada orilla del camino
caminarlo
solos pero, tal vez
dolorosamente útil.
Este letargo de las horas
la espesa niebla de pesares
que nos cubre
quiebre una mañana
la luz de nuevos besos
añorados y sedientos
de los labios deseados
Otra vez, comenzando
desde el principio
con el cuidado de no dañar
al corazón que espera
no volverse a equivocar.
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