Pongamos nuestras barreras del orgullo
y veamos quién se cansa primero,
caminando en esta cuerda floja
de terquedades
y caprichos tontos.
 
Aprisionemos nuestras palabras
en la celda del silencio,
condenándolas
a cadena perpetua
 
Yo no voy a liberarlas,
no voy a hablarte
no quiero que me hables.
 
(Háblame)
 
Cerrémonos las puertas
mutuamente y esperemos
a que las chapas se oxiden.
 
Yo no voy  a abrirla,
no quiero mirarte
no quiero que me mires
 
(Mírame)
 
Alejémonos toda la distancia
que podamos,
y permanezcamos
en direcciones  diferentes.
 
Yo no voy a ser tu polo opuesto,
no voy a ir hacia tu lado
no quiero que vengas a mi lado.
 
(Ven a mi lado)
 
Soltemos nuestras manos,
Y coloquemos
un muro repelente.
 
Yo no voy a derribarlo,
no quiero volver a tomar tu mano
no quiero que vuelvas a tomar mi mano.
 
(Toma mi mano)
 
Escondámonos en los rincones
y cubramos nuestros sentimientos,
colocándonos máscaras,
y finjamos que esto
no significó nada.
 
Yo no voy a quitarme la máscara,
no voy a decirte que te extraño
no quiero que me extrañes.
 
(Dime que me extrañas)
 
Tarde o temprano alguien
tiene que cansarse
y bajar la guardia.
¿Tú lo harás? ¿No?
Pues yo tampoco.
 
No tambalearé en mi decisión,
no cederé
no quiero que cedas
 
(Por favor, cede)
 
Sigamos pues, caminando
en esta cuerda floja
de terquedades
y caprichos tontos.
 
(Háblame,
mírame,
ven a mi lado,
toma mi mano,
dime que me extrañas.
 
Por favor, cede).
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