Sólo puede regresar
quien como caminante
lleva la carga de la caminata
hacia allá;
hacia el origen.

F. Hölderlin.




SUMERSIONES

A SABIENDAS De encontrármela algún día
frente a frente,
he de permanecer
en mi impasible viaje tras la búsqueda
de Ella.

Subido en mi desnudo tronco,
aherrojado a mi instinto e intento de
pese a la bruma
abrazar la eternidad.

Y habré de navegar tardes sin fin
con la sola brújula de mi ensoñación.
Y he de andar
vuelto atrás del impuesto
apremio de mis obsesiones, con mi remota escena
y mi perpetuo estigma,
sin Nausica ni Helena,
ni Laura ni Beatriz.
Y habré de deambular entre muchos
ahogados, ido a vararme
hasta golpear los ventisqueros
con el alma a punto de desfallecer.

Náufrago extraviado me veré
expelido a estas remotas aguas sin fondo ni orillas,
sin barquero ni barca disponible
para poder seguir.

Honduras humanas en las que seré
solamente un cuerpo en constante introspección.
Detrás del horizonte ansiado, un tembloroso
cuerpo amoratado, desnudo haciendo señas,
el que por intermedio de este mar de signos
descritos con nostalgia, aún pese al vacío,
pueda asir su aliento
ante las gravitaciones de los astros
rasgándose la piel.

Ante la carne amada como un sol.
Irradiando mundo, allende las estrellas idas,
siendo mi aire vagoroso durante el acto
intenso el mismísimo corazón
de un brasero ignívomo.

Un convulso fuego
Dándonos su aliento.
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