PROPIO TEMPORAL

HE AQUÍ QUE Me despierto.

Como a dos izquierdos pies
de mi sitio,
enteramente abrupto me levanto,
mojando a cuatro manos
mi Vallejo rostro de
pregunta sin respuestas.

He aquí que entonces me despierto y
sin más tormenta que mis propios ojos
me desplazo por todo atardecer.
Dirigiendo ambigua la mirada
hacia aquellas zonas anegadas en el alma,
adonde alguien se viene hasta mi juicio
a convidarme su frío personal.

Como un viejo amigo, me levanto y parto
observando como,
su abultada espalda
se hace tan temprano diminuta;
perdiéndose a lo lejos,
Nocturno
en mi propio
Temporal.
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