Segunda noche de ventanas abiertas dejando al frío abrazarme mientras tirito rodeada de mantas que no calientan.

Segunda noche rodeada de paredes con cuadros pintados, enmarcados como mi sonrisa amontonando momentos olvidados.

Segunda noche de letras que se mezclan entre nueces y castañas de este otoño sin caricias que resbalen por mi piel.

Segunda noche y última de esta cena sin pastillas, sin pan que empuje la comida que no pasa y se atraganta.

Segunda noche que no se parece a cualquier otra noche de esas que salían la luna y las estrellas.

Segunda noche entre suspiros que aspiro para no ser oídos.

Suspiros mudos en tus oídos sordos.

Segunda noche de rayas blancas que entorpecen mis pasos, mis palabras y mis ganas.

Segunda noche que quiero gritar, que quiero irme lejos, incomprendida, rota y dolida.

Segunda noche que no respiras en mi llanto, roto con tu indiferencia.

Roto así, a lo loco, y a lo hecho, pecho.

Segunda noche que no lloro, que no grito y no te imploro.

No tengo regalos para los moros que son como aquel oro.

Comías de mi mano como aquellas uvas en mis labios que sonreían.

La alegría escasea, hay batallas con heridas abiertas, y la guerra ha empezado.

No estabas equivocado. Cualquiera habría errado, en el presente y este pasado…

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