La niebla que me abraza

en esta noche desolada. 
Donde la niebla se posa
cuan ruiseñor estrangulado,
en el anochecer de las almas.
Dichas ruinas las de este abismo,
putrefactas somnolencias,
y el jardin noctámbulo
de estos marchitos capullos.
Entre neblinas violáceas, 
la bruma consternada,
teñida de sangre,
de inocencias malditas. 
 
 
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