Navego entre el vientre de los cañaverales

y la estructura opaca de tierras transmigradas

eternamente en viaje con su siniestro oprobio.

Cada curvatura es más cintura triste

impregnada de raíces que beben su amargura.

Zigzagea en pantano muy muy torpe en desgana

hacia el tallo pedestre de inciertas caminatas.

El obrero mugriento calla y le hollan las minas

tiñiendole de toda la carne del cobalto:

Debe llevar el Pan de la paciencia que se reparte en casa

y la leche no hervida de raro ser vacuno.

El obrero es abusado por muchas tropelías

pero los atropellos son parte de las migas

que pondrá en la mesa una tarde cualquiera

para saciar al hijo por siempre bien amado.

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