NACIDOS A LA DUDA
Somos seres nacidos a la duda.
Una espesa niebla de ignorancia
rodea nuestra vida.
Pero somos seres pensantes,
seres de sed insaciable de saber.
La flor de la mente solo se abre
con la luz del pensamiento.
La curiosidad marca en el alma
su impulso de vuelo.
¿Por qué necesitamos crear mitos,
leyendas, fábulas y cuentos...?
Porque ansiamos llenar el vacío
de nuestro cántaro de dudas.
¿Por qué acumulamos conocimientos,
teorías, formulaciones científicas...?
¿Por qué elaboramos tan diversas
especulaciones filosóficas?
Porque jamás estamos saciados
en el desierto inhóspito de la duda.
Somos reos de la duda permanente,
y por la duda crecemos.
Sin preguntar no tendriamos
conciencia de quienes somos:
alma inquieta desterrada
en el infinito Universo.
E.G.M.
Una espesa niebla de ignorancia
rodea nuestra vida.
Pero somos seres pensantes,
seres de sed insaciable de saber.
La flor de la mente solo se abre
con la luz del pensamiento.
La curiosidad marca en el alma
su impulso de vuelo.
¿Por qué necesitamos crear mitos,
leyendas, fábulas y cuentos...?
Porque ansiamos llenar el vacío
de nuestro cántaro de dudas.
¿Por qué acumulamos conocimientos,
teorías, formulaciones científicas...?
¿Por qué elaboramos tan diversas
especulaciones filosóficas?
Porque jamás estamos saciados
en el desierto inhóspito de la duda.
Somos reos de la duda permanente,
y por la duda crecemos.
Sin preguntar no tendriamos
conciencia de quienes somos:
alma inquieta desterrada
en el infinito Universo.
E.G.M.
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